sábado, 24 de marzo de 2012

La llegada de Ratzinger.

Nota- Es un texto en el que expresa solo una opinión, sino es capaz de aguantar comentarios negativos acerca de un texto que hablara de lo que es la llegada de Benedicto XVI al país México.

Indignante, ofensivo, incoherente y hasta vergonzoso es la forma en la que el país tomo la llegada del papa Benedicto XVI y no porque hubiera habido una mala organización o un mal recibimiento, sino todo lo contrario. ¿Como un hombre puede hacer lo que el presidente y las fuerzas de justicia no?, tranquilizar a los criminales que profetan la fe católica; de cómo mueve a un país con transmisiones casi de 12 horas seguidas siguiéndolo alrededor de un estado que es hermoso sin duda, pero con problemas de educación o justicia y en vez de ser invertidos los gastos en eso, son llevados para remodelar, restaurar y hacer presentables los destinos a los que el actual líder del siglo XXI, porque eso es; un líder mueve masas completas y cambia al mundo, Ratzinger lo ha logrado y lo hace.

Es un líder, la cara de la religión católica, la persona más importante que el pueblo hoy y siempre, por desgracia.

La fe da esperanza y confianza a la gente y hoy es lo que necesita el país, pero cuando se vaya todo seguirá siendo igual. Habrá pobreza, mala educación, corrupción y demás males que agobian a la nación. Su llegada es solo para que la gente se distraiga de la sangre derramada en el suelo, pero seguirá y nada habrá cambiado.

Bienvenido Ratzinger a la ciudad que nunca olvida y vive de sangre derramada. Del pueblo que lucha y nunca se da por vencido.

viernes, 16 de marzo de 2012

Al lector.

Un texto que no debería ser leído, un texto del que no se debe comentar, un texto que ni siquiera debería existir.
Una vida que no debería ser valorada, una vida que se disfruta a cada instante, una vida que es tuya y mía al mismo tiempo.

Un sentimiento que dice más que mil palabras pero que nadie acepta o expresa por miedo a ser señalado como algo raro.

La rareza es más que común en el planeta, si nadie es igual y todos somos diferentes entonces ¿todos a su forma de ser somos raros ante nosotros y ante las demás personas? En conclusión todos somos tan raros que por ser raros somos iguales.

Tu lector anónimo que pasea los ojos por la pantalla recibiendo información a cada milésima de segundo por tu cerebro y en ese mismo siendo codificada para su entendimiento y yo escritor con los dedos sobre las teclas de un sistema computacional que codifica y crea símbolos que fueron enseñados como letras y con conjuntos llamados palabras. Somos tan iguales pero tan diferentes que nos encontramos a cada paso que damos sobre nuestro camino.

No te conozco ni tú a mí pero estoy ahí a punto de pasar a tú lado mientras tú observas la calle o esperas al semáforo. Vives tu vida y yo la mía, a nuestro ritmo a nuestra manera pero ambos convergemos en algo,  estamos unidos por un universo que es invisible pero que nos mantiene atados; atados a una realidad de la que los dos somos testigos.

Soy la persona que camina a tu lado, soy la que ve en dirección contraria, soy la que está sentada en el frente del transporte público, soy el que da el asiento a la viejita, soy el que juega futbol en la acera de mi calle, soy el protestante que dice lo que piensa; soy cualquier persona pero no soy nadie.

Nadie que conozcas, nadie que dice lo que piensa, nadie que te dice lo que ves, sientes o saboreas; nadie que espera caigas cuando estas más alto, nadie del que enamoraste y al final dejaste, nadie que estuvo presente en tu logro próximo. Soy nadie, pero no me conoces así que puedo ser cualquiera, un nadie en tú vida pero tú eres un algo en la mía. Como lector de los textos que escribo mes a mes, día a día, minuto a minuto y confidente de la locura mental que vivo día a día.

Cambias mi vida y yo la tuya, andamos juntos en esto llamado realidad, tú me lees y me conoces mientras que yo te escribo sin saber tu nombre o tu estado civil pero sé que estas ahí y que existes.

Agradece un nadie para un alguien que lee.

lunes, 12 de marzo de 2012

Como quisiera.

Como quisiera decirte que te amo a universos infinitos.
Como quisiera abrazarte y decirte al oído lo mucho que te deseo cuando estas a mi lado.

Como quisiera acariciarte hasta que mis manos sean intocables.

Como quisiera verte sin que la luz molestara para poder observar cada centímetro de tu rostro.

Como quisiera poder hacer algo para que solo me vieras.

Como quisiera entrar a tu mente para contagiarte del sentimiento que me mueve a mil por hora.

Como quisiera hacer que ellos nos respetaran.

Como quisiera llorar y no guardar.

Como quisiera escuchar tu voz hoy y siempre.

Como quisiera verte a los ojos cuando discutimos.

Como quisiera moverme al compas de tu cadera mientras caminamos por los pasillos que nos rodean, siendo estos cómplices de nuestro amor.

Como quisiera hacer algo con ellos sin traicionar mis ideales.

Como quisiera que fuera tú y yo.

Como quisiera dejar mi vida para entregártela en una caja de madera.

Como quisiera que ya hubiera problemas.

Como quisiera que el honor siguiera existiendo.

Como quisiera poder hacer algo, pero no puedo.

Como quisiera dejar este blog.

Como quisiera dejar de estudiar.

Como quisiera solo hacer ejercicio.

Como quisiera cambiarme.

Como quisiera seguir siendo yo.

Como quisiera no dejarme ir.

Como quisiera repararme.

Como quisiera creer.

Como quisiera solo amarte, sin prejuicios, problemas, obligaciones, rumores, trauma, etc. solo amor, solo amarte tú y yo, como ha estado siendo por casi 6 meses. Seguir así…

Como quisiera que viviéramos juntos.

Como quisiera tener un perro a tú lado.

Como quisiera tener una familia a tú lado.

Como quisiera pasear a tú lado.

Como quisiera besarte bajo la luna.

Como quisiera besarte bajo el sol.

Como quisiera besarte en este instante.

No hay nada como el amor. No hay nada como tú. No quiero a alguien más, solo a ti.

viernes, 9 de marzo de 2012

La marca del ángel.

Apareció entre mi vida y continua a mi lado.
Me enseña cosas que no sabía y logra sorprenderme a cada instante.

Su opinión es diferente al igual que su pensamiento, pero somos más que iguales.

Es hermosa y divertida, es una villana que no me deja; pero no me quiero ir de su lado.

Tratamos de sonreír en los problemas y terminamos en un beso apasionado acompañado con un abrazo que contagia de ternura a cualquiera que lo vea.

Soy dichoso de estar a su lado y afortunado de que aun siga en el mío.

Hablamos, charlamos y platicamos aun cuando no nos hablamos.

Escuchamos, comprendemos y argumentamos en situaciones relacionadas a nuestra vida.

Nos apoyamos y damos consuelo ante hechos que nos duelen.

No necesitamos escribir en una hoja de papel o en la computadora lo que sentimos por nosotros porque los que nos ven saben que estamos enamorados.

A ella le gustan los gatos y a mí los perros, pero al final quiero tener un perro con ella.

No nos hemos separado porque los dos no queremos irnos de nuestro lado.

Hoy me dejo una marca mi ángel enamorado y puedo decir que no me duele, pero se ve dolorosa porque la marca que me dejo no es externa sino que está en el interior de mí y ahí ha de perdurar.

Comenzó con un “buenos días” y aun no acaba con un “buenas noches”, que espero que algún día pase cuando estemos en una sola cama con una vida por delante y un perro acostado en nuestro cuarto mientras los vecinos nos envidian.

Eres el ángel que me ha marcado de por vida. Gracias Pamela.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Esta vivo el asesino.

-He vuelto- Dijo estrepitosamente.
Sin necesidad de una presentación, tras haberlo esperado con muchas ansias, tras haberlo soñado y deseado día a día de bien y de mal, pero dijo “aquí estoy, y por desgracia no estás solo”.

Emergió del fondo de una habitación obscura tras estar en posición fetal por más de un mes, estaba cansado y quería algo, deseaba algo. Se puso de pie con su cuerpo desnudo, tirando los hombros hacia atrás y sacando el pecho. Una luz iluminaba el cuarto, pero no era suficiente ya que aun seguía obscuro; solo se veía de la cintura hacia arriba de su cuerpo y como un estimulo alzo la cabeza y me miro, me miro profundamente con esos ojos claros que lo caracterizaban y ese cabello chino del mismo color de esas esferas que decían más que mil palabras.

No decía nada pero expresaba lo que quería decir y hacer. Era serio y disfrutaba lo que antes hacía, lo que lo obligaba a hacer, lo que me haría lo disfrutaría con una alegoría como nunca.

Se sabía si estaba seguro de su regreso, era como un espectro o una ilusión pero me di cuenta que no, era más que eso, era más que real. Sus ojos, su boca, su cabello, su emoción; respiraba, estaba vivo y fue alimentado de recuerdos, de frustración, de esas emociones que lo llamaban y gritaban que volviera, su llama nunca se apago, su corazón nunca dejo de latir y dentro de mi sabía que eso estaba pasando ya que gritaba ferozmente volver a escena. En un cierto punto se reprimió y dude de su existencia pero sabía, sabía muy bien que ahí estaba y ahora yo deseaba que estuviera ahí presente, a un lado de mi, diciéndome que hacer, cómo y cuándo hacerlo.

Empezó a gritar, a decir que iba a salir, que quería estar fuera del sistema, que el mismo sistema estaba mal; pero ese sistema lo mantenía vivo, lo dejo vivir y no podía matarlo. El sistema no estaba mal, él era su creador, él lo formo y lo dejo salir una vez y otra y otra y otra para cometer sus fechorías. Y con la mano derecho simbolizo el número uno, solo una vez por ahora y sonrió como nunca antes anunciando que volvería a salir, que volvería a…no puedo decirlo, aun no, no es tiempo.

Bajo el brazo junto con la mirada e inhalo u aire que no existía, exhalo un dióxido que no conocía; pero ahí me equivoco, por qué él era yo. Cerró los ojos, inhalo y exhalo, inhalo y exhalo, se relajo y desapareció.

Gire mi vista para buscarlo en mi habitación, pero no estaba hasta donde yo sabía y seguía escribiendo. Empecé a girar mi cuello buscándolo en mi cama y no estaba, me separe del escritorio y gire la silla para ver detrás de mí y no estaba, suspire aliviado y cuando regresaba a mi posición ahí estaba, en la entrada de mi cuarto con esa expresión que ya había visto, con esos ojos claros penetrantes, con esa sonrisa que jamás olvidare. Camino lentamente hacia mí y se detuvo, toco mi mejilla suavemente y tomo el cabello, me tiro sobre la alfombra azul y estaba inmóvil y mudo.

Tomo con una mano el cuello y acerco su cara a la mía, no podía respirar y lo veía, lo veía venir, lo veía sonreír pero no reír. Alzo el otro brazo y enseñando el cuchillo goteando con sangre lo introdujo agresivamente sobre mi pecho. No grite y solté una lagrima.

Se levanto firmemente y empezó a caminar, lo vi irse y voltearse para ver su nuevo crimen, pero tenía en pecho con una cortada profunda y grande de manera vertical. Como dije antes él era yo, yo era él, pero aun así y sin importarle sonrió y desapareció de mi vista. Seguía sin poder gritar y solo vi el techo sobre mí cuando cerré los ojos. No hubo lágrimas derramadas, no hubo gritos desesperados solo la aceptación de que seguía vivo y estaba libre, el asesino, mi asesino; yo el asesino.

-He vuelto- Dije estrpitosamente

martes, 28 de febrero de 2012

Sin pasión, sin lagrimas que derramar, sin lujuria. Sin algo llamado amor.

No hay pasión, no hay amor.
No hay lágrimas, si hay amor pero falta por demostrar.

No hay lujuria, las relaciones se destruyen o fortalecen después de pasar por esa etapa.

No hay algo llamado amor, si lo hay pero es destruido, es oculto por una manta de enojo en un momento de discusión, es negado y ahorcado hasta el fin; se libera y es un simple sentimiento que te destruye sin dudarlo. Como una bala que atraviesa las arterias y crea hemorragias, se expande por todo el cuerpo y llega a causar lastima, dolor, pena y textos como estos.

 Deseo correr y estoy sentado.

Deseo dejar de ser yo y estoy escribiendo.

Deseo haber comido algo y estoy sufriendo de hambre como una sanción a lo que hice.

Deseo ir al psicólogo y estoy cómodo con mi personalidad y conducta ante las situaciones de mi vida. Puedo ser molesto, arrogante y ambicioso. ¿Y?

Deseo hacer lo que quiera y estoy con una mentalidad de atadura y restricciones que cada vez me molestan más.

Deseo no estar solo y estoy cada vez más seguro que terminare solo.

Deseo que las hojas de los arboles no caigan como una lagrima tuya sobre tu mejilla. Tan inocente pero tan fuerte que es capaz de lastimar hasta al hombre más fuerte del mundo.

Deseo que eso no hubiera pasado pero paso.

Deseo no haber hablado así pero hable así.

Deseo haber o no hecho más pero no lo hice y eso me lleva al dilema del momento ¿en verdad quería, a quien estoy engañando?

Deseo decir abiertamente lo que pasó pero tengo la boca con comida y no puedo por respeto.



Deseo volver a escribir con más coherencia algún día, como antes era. ¿Dónde deje a mi asesino que me mataba una y otra y otra vez, y si no era a mi era al lado de mi personalidad que dejaba rastro alguno de amor?

Deseo…poder estar contigo y decirte todo pero estoy aquí, pensando en ti. Pero no en ti, sino en ti.

viernes, 10 de febrero de 2012

Rojo número 14

-No me van a atrapar, no me van a atrapar- repetía una y otra vez. Sin remordimiento ni algún sentimiento de culpa salía de la casa con la mano derecha sangrante y un gesto de indiferencia que aterrorizaría a cualquiera. No importaba que la calle estuviera repleta de gente que lo empezaba a ver con miedo y preocupación por los chorros de sangre que brotaban de su cuerpo, con la camisa blanca que ahora era roja, con los ojos abiertos de par en par y un tono de piel pálida. Era media calle y se detuvo en la orilla, vio un autobús aproximarse y cuando estaba casi en frente de él, dio un paso y todo se acabo.

Detrás del cuerpo ya muerto estaba una puerta de una casa que ahora contaba con una mujer sollozando al borde de la cama con su ropa de color rojo sangre, con un cuchillo en el piso rojo y un rastro de liquido rojo que recorría gran parte del hogar hasta llegar al pórtico, a la calle, al cemento y al parabrisas de un autobús sin culpa alguna del acto.

La gente se preguntaba que había pasado y porque, mujeres lloraban por un hombre que no conocían, niños pasmados siendo abrazados por sus familiares impidiendo que vieran el suceso. Un borracho caminaba a tropezones y dijo “debió ser una mujer, solo un hombre muere por una mujer y si no lo hace es más que un pendejo”.

El día se prestaba para los enamorados que demostraban su cariño con regalos materiales, pero al igual que en un día de estos hay personas que son felices y hay otras que sufren por diversas razones como divorcios, rupturas, desamparo, etc. ¿Qué había ocurrido para que el sujeto se lanzara al móvil? ¿De qué no lo iban a atrapar?

Las preguntas eran simples pero el resultado de cada una era algo más que complicado, todo un acertijo para algún psicoanalista o un perito. Tenía un motivo el hombre ¿cuál? ¿Terminar con su vida? ¿Por qué? ¿En qué modo le afecta al sujeto la presencia de la mujer? Solo alguien sabía las respuestas a esas preguntas y vive una agonía en estos momentos.

Se le pregunto a la mujer y no supo que contestar, sus ojos rojos y despintados por las lagrimas no supieron que contestar y su voz se quedo muda y la única respuesta que daba era un sollozo entre cortado. Algo que sobre salía de su cuerpo era un ojo morado obtenido por un golpe contundente y con fuerza suficiente  como para dejar un rastro como aquel. Le pidieron que se parara y se fuera con los policías a la comisaria pero en ese momento su cuerpo se tenso y sujeto las sabanas con mucha fuerza que al jalarla los oficiales se dieron cuenta que algo sostenía, era una pierna.

Las sabanas cubrían un cuerpo de otro sujeto con una perforación en el corazón provocada por el mismo cuchillo que estaba en el suelo. Un nuevo rastro de sangre se descubría, este entraba al baño y empezaba en un espejo quebrado y también manchado de sangre. ¿Qué había pasado ahí?

Sujeto uno- Le había llevado flores a su amada, esta le abrió la puerta y lo dejo pasar, él le pregunto por su ojo morado y ella solo contesto que se había caído. Otro hombre entraba por la puerta, su esposo. El sujeto uno no sabía que ella era casada y se queda intrigado al recibir el primer golpe que lo deja en el suelo, al irse levantando observa que el esposo empieza a golpear a su amada, él se levanta y protege a la mujer que amaba y que jamás lastimaría. El esposo saca un cuchillo y se lo entierra al “amante”, la esposa a su marido rebotándolo en un espejo del baño y cortándole el brazo. El sujeto cae de rodillas, besa a su amante y le pide que no se valla que no había sido su intención, que lo sentía mucho; el otro ya era cadáver. El esposo sale del hogar e instantes después se oyen gritos. Logra subir el cuerpo de la persona que amo a la cama y la cubre con las sabanas de la cama, se sienta en la orilla y comienza a llorar.

Yo era el amante, el que la quería, el que la protegió y la cuido hasta la muerte aun sin estar casados, solo unidos por un lazo como el amor mismo.

¿Qué sería el amor sin algo hermoso, sin algo con que sufrir, sin algo que fuera rojo?